China evalúa el coste del caos por un temporal de nieve

lunedì 28 gennaio 2008 11:11
 

PEKÍN, 28 ene (Reuters) - El mal tiempo que afecta a toda China ha dejado a cientos de miles de atrapados y ha mermado la energía y el transporte, desatando el temor de que aumente el número de muertos y los daños económicos, afectando a las principales vacaciones del año.

Hasta última hora del domingo, 21 personas habían muerto en accidentes por el frío, según los medios estatales, mientras que las autopistas, líneas férreas y aeropuertos están paralizados, sobre todo en el este.

Fuertes tormentas de nieve y aguanieve afectan al centro, este y sur de China, regiones habituadas a inviernos suaves.

La nieve ha golpeado cuando decenas de millones de chinos se dirigen a sus casas para celebrar el Año Nuevo Lunar, que comienza el 7 de febrero.

La principal estación de ferrocarril en Guangzhou, en el sur comercial relativamente cálido, 170.000 personas esperaban trenes que no podían partir porque los vagones eléctricos no funcionaban, informó la agencia de noticias Xinhua.

Para el final del día, se espera que unas 600.000 personas esperen la salida de trenes de la ciudad. La televisión mostró tropas antidisturbios uniformadas preparadas a mantener el orden en la estación.

La Administración Meteorológica China dijo que la ola de frío no mostraba signos de remitir y emitió una "alerta roja" advirtiendo de tormentas de nieve en algunas zonas del centro y el este, incluyendo Shanghái, el centro comercial de la nación.

"Eviten las actividades innecesarias en el exterior", instaba la página web de predicciones (www.nmc.gov.cn).

El país ya está intuyendo el coste económico. El principal índice bursátil chino se hundía mientras los operadores se preocupaban por el precio del duro invierno sumado a los temores económicos globales.

"Este año la nieve está siendo extraordinaria, y los inversores están comenzando a preocupase por el posible impacto en la economía global", dijo un analista en Shanghai Securities.

(Información de Chris Buckley y Ben Blanchard; Traducción de Emma Pinedo)