25 novembre 2011 / 16:49 / tra 6 anni

ACTUALIZA 3- Marruecos vota en una prueba a las reformas del rey

* Mohamed VI apoya un cambio gradual en respuesta a la “primavera árabe”

* Elecciones deberían dar el gobierno más representativo hasta ahora

* Los principales contendientes, igualados

(actualiza participación, comparativa, contexto)

Por Zabia Abdenabbi y Souhail Karam

RABAT, 25 nov (Reuters) - Los marroquíes votaban el viernes en unas elecciones parlamentarias de las que podría salir el gobierno más representativo que ha tenido hasta ahora el país norteafricano después de que el rey Mohamed VI cediera ciertos poderes para responder a los levantamientos de la “primavera árabe”.

Los comicios serán seguidos de cerca como una prueba de la capacidad de las monarquías árabes para aprobar reformas graduales que satisfagan las demandas de más democracia de la población sin revueltas del tipo de las sucedidas en el vecino Túnez, en Libia, Egipto, Yemen y Siria este año.

Unos 13,6 millones de marroquíes están registrados para votar en las novenas elecciones que tienen lugar en el país norteafricano desde que obtuvo la independencia de Francia en 1956. La participación a las 17:00 GMT, dos horas antes del cierre de los colegios, era del 34 por ciento, según el Ministerio del Interior.

En los anteriores comicios, en 2007, la cifra final fue un récord mínimo, el 37 por ciento de los 15,5 millones de votantes registrados entonces por Interior. El ministerio no ha explicado el descenso en el número de votantes registrados en estos cuatro años.

“Votaré, quizá más tarde antes de que cierren los colegios electorales”, dijo el limpiabotas Mohamed mientras esperaba clientes en un concurrido bulevar de Rabat.

“La pasada noche un amigo me explicó que las elecciones tenían que ver con todos los problemas que hay en los países árabes: tengo que votar para que podamos acabar con la miseria en la que vivimos. Eso es todo lo que tenemos por ahora: paciencia y votos”, dijo.

En contraste con elecciones anteriores, en las que el resultado estaba claro de antemano, para el viernes hay una gran igualdad entre un partido musulmán moderado y una coalición nueva de liberales con vínculos con el Palacio Real.

“No sabemos qué esperar. Esperamos que la participación supere el 50 por ciento y que hoy marquemos una victoria para la democracia”, declaró Abdelilah Benkirane, que encabeza el islámico moderado Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD), al votar en el barrio de clase media de Rabat Les Orangers.

Su rival Salaheddine Mezuar, que encabeza la coalición liberal Alianza para la Democracia, tampoco quiso hacer predicciones.

“La información que tenemos es positiva hasta ahora (...) La gente está yendo a los colegios electorales (...) Confío en que los marroquíes son plenamente conscientes del significado particular del actual contexto”, dijo Mezuar a Reuters cuando votó en el barrio de clase alta de Suisi.

De acuerdo con las reformas constitucionales apoyadas por el rey este mismo año, el nuevo gobierno tendrá más competencias, aunque el monarca seguirá conservando la decisión final en cuestiones de defensa, seguridad y religión.

TEMOR POR VIABILIDAD DEL PRÓXIMO GOBIERNO

Sea cual sea el bloque que gane el mayor número de escaños en el parlamento, es improbable que pueda formar gobierno por sí solo. Eso les obligará a buscar una alianza, y posiblemente incluso una “gran coalición” entre el PJD y el bloque liberal.

Eso preocupa a los economistas, que quieren ver un gobierno sólido que pueda reducir el déficit presupuestario, un paro juvenil que supera el 30 por ciento y atienda a las necesidades de los 8,5 millones de marroquíes que viven por debajo del nivel de la pobreza.

El rey escogerá al próximo primer ministro del partido que logre más votos. Ya está claro que será alguien nuevo, porque Istiqlal, el partido del actual primer ministro, Abas Al Fasi, es muy impopular.

El cambio hacia una mayor democracia podría fracasar si la jornada electoral se ve ensombrecida por la sospecha de compra de votos, algo común en el pasado, y si aparecen indicios que sugieren que autoridades de Palacio están intentando inmiscuirse en el nuevo gobierno.

El monarca marroquí ha dicho que quiere que las elecciones sean “libres, justas y competitivas”. Sin embargo hay señales de que prácticas electorales turbias del pasado siguen activas.

Desde que sucedió a su padre Hasan II en el trono en 1999, Mohamed VI ha recibido alabanzas por mejorar los derechos humanos. Sin embargo, las reformas habían perdido fuerza en los últimos años. Cuando las manifestaciones prodemocráticas estallaron este año inspiradas por las revoluciones en otros países, respondió hábilmente proponiendo unas reformas constitucionales que quitaron cierta fuerza al movimiento.

Pero hay una pequeña minoría que sigue diciendo que sus reformas no son suficientes. Miles de personas se unieron a las protestas en varias ciudades el pasado fin de semana para apoyar la petición de boicot a las elecciones.

La mayor preocupación para Palacio no es el boicot, sino que la apatía entre muchos marroquíes suponga una baja asistencia que pudiera quitar el brillo a lo que se está intentando publicitar como un triunfo de la democracia.

Marruecos aparece en el puesto 130 en el último Índice de Desarrollo Humano de la ONU, debido sobre todo a la baja tasa de alfabetismo, y a la deficiente educación y sanidad, sobre todo en las áreas rurales.

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