Un A380 de Qantas aterriza de emergencia en Singapur

giovedì 4 novembre 2010 07:26
 

Por Harry Suhartono

SINGAPUR, 4 nov (Reuters) - Un avión de Qantas (QAN.AX: Quotazione) que transportaba a 459 pasajeros se vio obligado el jueves a apagar un motor y regresar al aeropuerto Changi de Singapur, poniendo fin a las especulaciones sobre si se había estrellado, dijeron la aerolínea y la televisión estatal de Singapur.

El Airbus EAD.PA A-380, el avión de pasajeros más grande del mundo, sufrió problemas en el motor poco después de salir de la ciudad-estado del sudeste de Asia. Informaciones iniciales de prensa sostenían que el avión se había estrellado después de una explosión sobre la isla indonesia de Batam, cerca de Singapur.

El canal Channel NewsAsia de Singapur dijo que el avión había sobrevolado Singapur para gastar combustible antes de realizar el aterrizaje de emergencia a las 11.45 hora local (03:45 GMT).

Funcionarios australianos dijeron que nadie a bordo resultó herido.

"Un avión Qantas A-380 operando la ruta QF32 desde Singapur a Sídney sufrió un problema de motor poco después del despegue y regresó a Singapur", dijo Qantas en un comunicado.

Un reportero de Reuters dijo que el avión estaba rodeado de vehículos de emergencia pero que no había señales de humo ni fuego, mientras los pasajeros iniciaban el desembarco.

Qantas dijo que 433 pasajeros y 26 tripulantes viajaban a bordo. Imágenes de la televisión indonesia mostraron un pequeño grupo de restos en tierra cerca del aeropuerto de Batam, que dijo pertenecían al vuelo QF32 de Qantas. No hubo confirmación independiente.

Rusdi, un testigo en Batam, dijo a Metro: "Después de una explosión, el avión aún se movía, pero salía un rastro de humo desde sus alas".

El avión, que puede transportar a más de 500 pasajeros, había despegado desde Londres y había realizado una escala en Singapur antes de seguir con rumbo a Sídney.

Qantas nunca ha sufrido un accidente fatal. Una explosión durante un vuelo realizó un agujero del tamaño de un vehículo en el costado de un Qantas 747-400 en 2008, que investigadores de seguridad aérea australianos atribuyeron a una botella de oxígeno.