30 marzo 2009 / 18:37 / 8 anni fa

RESUMEN - Obama se pone duro con GM y Chrysler

WASHINGTON, 30 mar (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tomó el lunes las riendas de la complicada industria automotriz del país forzando la salida del consejero delegado de General Motors (GM), empujando a Chrysler a una fusión y amenazando con declarar en quiebra a ambas.

"Lo que pedimos es difícil", declaró Obama en una comparecencia en la Casa Blanca. "Exigirá que los sindicatos y trabajadores que ya han hecho concesiones doloras hagan aún más. Requerirá a los acreedores reconocer que no pueden esperar interminables rescates gubernamentales", agregó.

En un intento para impulsar las ventas de coches desde mínimos de 30 años, Obama también ofreció su apoyo para un crédito impositivo que daría a los consumidores una deducción de hasta 5.000 dólares para entregar los automóviles más viejos.

La industria automotriz de Estados Unidos, incluidos los complicados proveedores y concesionarios, ha recortado 400.000 empleos en el último año.

Minutos después de las palabras de Obama, Chrysler anunció que había llegado a un acuerdo general para una alianza con la italiana Fiat que tiene el respaldo del Gobierno de Estados Unidos.

Si se cierra esa alianza y la firma avanza en más recortes de gastos, el Tesoro podría aportarle otros 6.000 millones de dólares.

Rick Wagoner, el ahora ex-consejero delegado de GM, y su consejo de administración habían argumentado por mucho tiempo que una declaración de bancarrota de cualquier gran fabricante de coches amenazaría miles de empleos dado que se hayan enredados en una cadena de proveedores.

El lunes la firma, ahora bajo una nueva dirección, aseguró que sigue prefiriendo reestructurarse sin bancarrota.

Las acciones de GM caían alrededor de un 20 por ciento, mientras que las de Ford Motor Co, que no ha pedido un rescate, cedían un 1,76 por ciento. Chrysler pertenece a Cerberus Capital Management [CBS.UL] y no cotiza en bolsa.

"Los consumidores han perdido confianza tanto en GM como en Chrysler, y necesitan que esto se resuelva rápido o todo seguirá a la deriva", comentó Brad Coulter, asesor de reestructuraciones de O'Keefe & Associates.

EL PLAN DE OBAMA

El grupo asesor para la industria automotriz de la Casa Blanca rechazó los planes de renovación que presentaron GM y Chrysler tras sus rescates en diciembre por 17.400 millones de dólares.

El rescate exigía que las firmas lograran nuevas concesiones y diseñaran un plan de supervivencia.

El Gobierno de Obama se comprometió a financiar las operaciones de GM sólo por los próximos 60 días, periodo durante el cual debe llevar a cabo una reestructuración general, en vez de concederle los 16.000 millones de dólares en préstamos que solicitó la firma.

Wagoner, consejero delegado de GM desde 2000 y que encabezó la firma durante la veloz depresión de los últimos cinco años, fue obligado a abandonar su cargo a petición del comité del gobierno que lidera Steve Rattner, un ex banquero de inversión. También será reemplazada la mayoría del consejo de administración.

"Nos queda mirar atrás y pensar que la designación de Wagoner como presidente del consejo y consejero delegado en 2003 fue poco más que un acto para asegurar que continuara la dinastía de arrogancia y fracaso del consejo de administración de GM", comentó Howard Wheeldon, estratega de la correduría BGC Partners.

Wheeldon sostuvo que la partida de Wagoner era casi inevitable, desde el momento en que la automotriz pidió fondos del Gobierno, y manifestó su decepción de que las autoridades no hubieran insistido antes con un reemplazo externo.

Fritz Henderson, el protegido de Wagoner que era presidente y presidente operativo de GM, fue nombrado como nuevo consejero delegado.

En el caso de Chysler, el grupo asesor de la Casa Blanca rechazó una afirmación de Cerberus de que Chrysler podría ser viable por su cuenta, argumentando que tenía una línea de productos relativamente pequeña y débil, y que su participación de mercado se había reducido en Estados Unidos.

Chrysler pretendía recibir ayuda nueva por 5.000 millones de dólares.

Las medidas en Washington ocurren después de que PSA Peugeot Citroen, el segundo mayor fabricante de autos de Europa en términos de ventas, despidiera a su consejero delegado, Christian Streiff, y nombrara en su reemplazo al ex jefe de la acería Corus Philippe Varin.

En Francia, Thierry Peugeot, presidente de PSA, dijo en un comunicado que las dificultados excepcionales que enfrenta la industria obligaban a un cambio en la administración, pero Streiff se defendió al afirmar que sus medidas habían ayudado al grupo a soportar la tormenta.

Información de Kevin Krolicki y John Crawley. Información adicional de Walden Siew, Jui Chakravorty Das en Nueva York; David Bailey en Detroit; David Alexander y Thomas Ferraro en Washington; Helen Massy-Beresford y Estelle Shirbon en París; Gilles Castonguay en Milán y Angelika Gruber en Berlín; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Edición de Emma Pinedo; Reuters Messaging: emma.pinedo.reuters.com@thomsonreuters.net + 34 915858341; emma.pinedo@thomsonreuters.com

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