La economía centra las primarias demócratas en Pensilvania

venerdì 18 aprile 2008 17:52
 

Por Paul Eckert

PITTSBURGH (EEUU), 18 abr (Reuters) - En 1992, Bill Clinton usó la frase "es la economía, tonto", para ganar la Casa Blanca en plena recesión. Dieciséis años después, su mujer Hillary Clinton y Barack Obama están luchando para conseguir la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales prometiendo soluciones ante nuevos tiempos difíciles.

Clinton y Obama están esta semana en Pittsburgh, un centro acerero del estado en la costa este de Estados Unidos, cuyas primarias del 22 de abril son la próxima parada en la carrera demócrata para elegir al rival del republicano John McCain en los comicios de noviembre.

Los 4,2 millones de votantes demócratas registrados en el estado - sobre un total de 8,3 millones - que apoyaron por poca diferencia al demócrata John Kerry en 2004, son un codiciado premio en la apretada carrera Clinton-Obama.

Un sondeo realizado entre el 16 y el 17 de abril por Zogby entre demócratas registrados en Pensilvania daba a Clinton el 47 por ciento frente al 43 por ciento de Obama, con un 10 por ciento de indecisos o de simpatizantes de otro candidato.

La senadora por Nueva York pidió el apoyo de los trabajadores afiliados del sector del acero, prometió renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), y endurecer su postura ante China por las falsificaciones, su divisa y las políticas industriales, que dijo son la causa del déficit comercial y la pérdida de empleos en EEUU.

El senador por Illinois también prometió mano dura sobre el NAFTA y China, criticó a los grupos de presión y a los consejeros delegados que obtienen enormes paquetes de incentivos mientras recortan empleos, y dijo a los empleados del acero que fue testigo del cierre de empresas en Chicago en los 80, por lo que entiende su situación.

Estas palabras fueron bien recibidas por los más de 2.000 trabajadores acereros afiliados que llegaron de muchos pueblos con problemas en los alrededores de Pittsburgh.

"Una vez que empiezan a llevarse los trabajos y cerrar, afecta a todo. Todo va cuesta abajo", dijo la electricista Shelia Williams.   Continua...